Qué mirada tan dulce!
Qué inocencia tan clara!
Qué preludio a negar!
Ha venido buscando.
Qué atrevido, quien ama
a la baja mar.
Qué momento el de ahora:
El de halcones pisando (por volar);
El de histeria en silencio (por gritar);
El de piedras cantando,
de amar mientras tanto;
Adoro que te amo.
Te pierdo y no quiero.
Hoy toca llorar.
Qué inocencia tan clara!
Qué preludio a negar!
Ha venido buscando.
Qué atrevido, quien ama
a la baja mar.
Qué momento el de ahora:
El de halcones pisando (por volar);
El de histeria en silencio (por gritar);
El de piedras cantando,
de amar mientras tanto;
Adoro que te amo.
Te pierdo y no quiero.
Hoy toca llorar.
O herir la sonrisa, para
curar.
No! Y niega.
Nada le trajo la siega de silencios y bondades;
de espera, como troncales de la esperanza.
Nada le trajo la siega de silencios y bondades;
de espera, como troncales de la esperanza.
Qué mirada tan dulce!
Qué inocencia tan clara!
Qué preludio a negar!
Qué preludio a negar!